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Thursday, July 21, 2011

LOS QUE DE LA BODA DE CARLA GOYANES, POR KARINA SACARINA

BLOG SIN AZÚCAR

Los 'qué' de la boda de Carla Goyanes

Por fin tenemos la esperada exclusiva de la boda de Carla Goyanes, aunque el resultado ha sido algo decepcionante. Teniendo en cuenta que Hola es la revista de cabecera de las Goyanes-Lapique y que el reportaje de la boda lo firma Nati Abascal, esperaba algo más. Sobretodo por el titular de la revista que la caracterizaba de “alegre y elegante” cuando, precisamente, de elegancia no hay mucha y alegría, pues con ver las caras de circunstancias de los novios en la portada, una incluso lo duda.
Lo primero que alguien se puede preguntar es qué mérito puede tener Carla Goyanes para que Hola le dedique casi 60 páginas. No es más que una chica anuncio, y que conste que lo digo sin acritud, a la que no se le conoce un trabajo a pesar de que nos hicieron creer que era modelo, quedándose en modelo de vestidos de Rosa Clará, casi todos dignos de salir en un desfile de “Noche de fiesta”.La exclusiva boda de Carla Goyanes La exclusiva boda de Carla Goyanes. | Foto: ¡Hola!


Karina Sacarina  |  Madrid  | Actualizado el 20/07/2011 a las 21:42 horas
Por fin tenemos la esperada exclusiva de la boda de Carla Goyanes, aunque el resultado ha sido algo decepcionante. Teniendo en cuenta que Hola es la revista de cabecera de las Goyanes-Lapique y que el reportaje de la boda lo firma Nati Abascal, esperaba algo más. Sobretodo por el titular de la revista que la caracterizaba de “alegre y elegante” cuando, precisamente, de elegancia no hay mucha y alegría, pues con ver las caras de circunstancias de los novios en la portada, una incluso lo duda.
Lo primero que alguien se puede preguntar es qué mérito puede tener Carla Goyanes para que Hola le dedique casi 60 páginas. No es más que una chica anuncio, y que conste que lo digo sin acritud, a la que no se le conoce un trabajo a pesar de que nos hicieron creer que era modelo, quedándose en modelo de vestidos de Rosa Clará, casi todos dignos de salir en un desfile de “Noche de fiesta”.
Su madre y su eterno cardado, siempre acompañada de Nati Abascal y Nuria González, es más conocida por su sempiterna presencia en la barrera de las Ventas o en todo sarao que se considere imprescindible más que por su supuesto trabajo como relaciones públicas de una joyería. Sus reportajes suelen ser poco interesantes y ñoños, algo común cuando se trata de personas que se creen elegantes y están convencidas de que lo son aunque no sea cierto.
El vestido de novia es más bien simplón, soso, aburrido y con cero originalidad, tampoco se puede esperar mucho más de un vestido de Rosa Clará. Con la de excelentes diseñadores que hay en España, muchas celebrities optan por los diseños ramplones de Clará o Pronovias aunque no me sorprende, si te regalan el vestido y además te pagan por acudir a eventos de los diseñadores, se entiende todo. Para una cosa que tiene bonita, como es el pelo, lo llevaba recogido y no le favorecía nada.
Llama la atención….
… Que aparezcan Nati y sus retoños en el reportaje de la revista antes que el propio novio, incluso que haya casi más fotos de la familia Medina-Abascal que de la familia Berguria. Se nota aquí que quién corta el bacalao es Nati. Está claro que la familia que está unida se viste unida, ya que Nati y Laura Vecino han llevado los mismos colores naranja combinados con el blanco y el negro, y ellos con las corbatas en tono lavanda…
… Que a alguien se le haya ocurrido la idea de fotografiar al duelo de abuelas recauchutadas y casi “momificadas” de Carla.  Hay que reconocer que la no Vizcondesa de Villamiranda (por lo visto el título no es suyo) no ha salido muy favorecida.
… Que una vez más, a esta boda hayan asistido la colección de famosos y famosillos que tiene Hola en nómina. ¿A la boda de su hermana Caritina también fueron tantos personajes ilustres y se le dio tanta coba en la revista? Curioso también que la misma semana dos hermanas sean protagonistas de sendas exclusivas: una vendiendo su boda y la otra vendiendo su nuevo cuerpo y esponsorizada por la dieta que ha hecho. Poderoso caballero Don Dinero.
… Que nadie destrone a Nati Abascal como la más elegante. Estaba fantástica con su look de Valli. Sencillamente espectacular. Eso sí, con tanto estiramiento se va pareciendo a su amigo Valentino. Nati podría cantar la versión femenina de aquella ranchera “pero sigo siendo el rey”.
… Que el vestido de Cari Lapique, a pesar de ser de Oscar de la Renta, sea un vestido que no termine de llamar la atención y que podría pasar por un vestido de modista de provincia. Ya podría aprender de su hermana Miriam, siempre elegante, al igual que Maribel Yébenes, Nieves Álvarez o Nuria March, que confía en Caprile y no falla. Otra elegante fue Fiona Ferrer vestida de Ferragamo y dejando a mejor vida su pelo a lo príncipe valiente tan poco favorecedor…
… Que nadie le haya dicho a Elena Cue que el modelo de Lanvin ya estaba más que visto puesto que lo había utilizado anteriormente Natalie Portman y hace pocas semanas se lo puso Nagore Aramburu esposa de Xabi Alonso en la boda de Raúl Albiol, con fotos exclusivas en Hola. Estaba muy guapa, pero con cero originalidad, al igual que Tamara Falcó, que en las bodas siempre va vestida igual, mismo modelo pero en distintos colores y texturas. Verla es como un “dejà vú”
… Que alguien haya dejado salir a la calle a José Campos con una guayabera a lo dictadorcillo sudamericano y a Carmen Martínez-Bordíu, sin peinar y con un minivestido completamente arrugado.

http://blogs.antena3.com/sinazucar/que-boda-carla-goyanes_2011072000198.html

El “gratis total” se ha puesto de moda y la pareja Goyanes-Benguría no ha dudado en subirse al carro y amortizar vía exclusiva los apellidos de papa y mama

Apellidos tan ilustres como Presley, Fernández-Tapias, Von Bismarck, Cortina, Marichalar, Ussia etc se dan cita en la que prometía ser la boda más elegante del año

Resulta triste, cuando no dramático, ver a unos señores presumir de rango abolengo cuando no se tiene ni el mínimo señorío de pagar los gastos de la boda de tu hija con tu propio dinero y se hace vía exclusiva
 


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Desde esta columna siempre hemos criticado la elección del traje diplomático para acudir a una boda. Esto lo hemos hecho en base al hecho de que este tipo de traje es el traje por excelencia de los negocios y una boda nunca debería considerarse negocio alguno.
Sin embargo, y a tenor de lo que últimamente se ve en la supuesta “alta sociedad”, solo el traje diplomático, como tan elegantemente lo viste el duque de Feria, debería tener cabida en estas bodas-negocio-todo por la pasta.
Siempre he sido de la opinión de que tiene mucha más clase aquel caballero que se casa en su viejo coche, celebra su enlace en un restaurante de segunda clase y se marcha de viaje de novios a cualquier destino de la geografía nacional que aquellos otros señores que presumen de vivir en la abundancia y no tienen ni el mínimo señorío de pagar con su propio dinero la boda de su propia hija y la tienen que subvencionar vía patrocinios y exclusivas.
¿De qué sirve casarte en un gran casoplón, que te sirva el catering un conocido restaurante, que te vayas de viaje de novios a un exclusivo resort en una isla perdida del Pacífico si hasta los vestidos de novia te los han tenido que regalar para que hagas promoción de la marca que lleva en su interior?
Cuando de verdad se tiene poderío económico y, sobre todo, señorío, pero del de verdad, todo esto sobra. ¿Alguien se imagina un señor “de los de toda la vida” vendiendo la intimidad suya y de su familia para hacer frente a los pagos de una boda?
La opulencia no es bella en ninguna de sus manifestaciones y mucho menos si dicha opulencia es además prestada. ¿De qué sirve lucir unas preciosas joyas si al día siguiente te toca devolverlas a la joyería que te las ha prestado?
Si bien la ausencia de señorío entre esa supuesta alta alcurnia “Made in Spain” y el querer aparentar lo que sencillamente no se es daría para terminar este artículo no queremos hacerlo sin antes detenernos en el atuendo de los caballeros allí presentes.
Si nuestros lectores pensaban que Francisco Ortiz, hijo de Gunilla von Bismarck, después de su desastrosa puesta en escena en el día de su boda había decidido rectificar y entrar en la senda del sentido común, se equivocaba. Un cuello muy poco apropiado para su contorno de cara, una corbata que asomaba por debajo de la chaqueta y lo que es mucho peor, unos mocasines puramente de sport, Louis Vuitton, fueron su tarjeta de presentación.
Aunque es de justicia admitir que la gran mayoría de los invitados vistieron acorde con la formalidad del evento, hubo caballeros que lo hicieron con más acierto que otros.
Como no podía ser de otra forma debemos comenzar con un rápido análisis del chaqué del novio, Jorge Benguria. Si como parece ser su intención al desabrocharse uno de los botones de la levita, quiere que todo el mundo sepa que su traje no es de confección sino de sastre, ya podía haberse cerciorado de que éste no bailase continuamente sobre su cuerpo.
Si tenemos en cuenta, a tenor de lo que nos muestran las imágenes, el desplazamiento continuo del chaqué mejor hubiera sido dejarse ese botón abotonado y dejar abierta la puerta a la posibilidad de que el chaqué fuera de confección.
Igualmente, alguno de sus conocidos allí presentes le debería haber dicho al joven novio que el chaqué es un conjunto que al contar con tres piezas se puede vestir con la levita abierta. Esto nos hubiera permitido ver el bonito chaqué cruzado que se adivina debajo de la chaqueta. También hubiera sido de agradecer que se hiciera un nudo de corbata acorde a la formalidad que una prenda como el chaqué requiere y que hubiera huido de los puños blancos y por el contrario optara por, manteniendo el cuello blanco, unos puños también azules.
José Campos seguro que hubiera hecho un favor a los novios de cara a las fotos de la exclusiva del HOLA si se hubiera quedado en casa. No es de recibo presentarse a una boda en el sur de España con una camisa guayabera y más si como es su caso eres originario de Santander.
Los zapatos no son el fuerte de los españoles; se sea de sangre azul o de la del color de la mayoría de los mortales. Así pudimos ver a Marco Severini, marido de Nieves Álvarez, vistiendo un modelo full brogue, a José María Pasquín, marido de Nuria March, escoger unos mocasines.
D. Jaime de Marichalar a quien tantas veces hemos defendido de las casi siempre infundadas críticas le recomendaríamos que cuando llegue la noche guardara las gafas de sol o al menos no las mostrara de forma tan llamativa.
Al Sr. Fernando Fernández-Tapias siempre le hemos reconocido su valentía por hacer acompañar a su chaqueta del obligado pañuelo de bolsillo. No obstante, seguro que un pañuelo de bolsillo algo diferente al de la corbata conseguiría un mejor resultado.
Luis Medina a quien por el contrario no siempre hemos tratado con el mismo respeto que hemos hecho históricamente con su hermano, en esta ocasión vistió, a falta de ver los zapatos, muy acorde a la formalidad que requería la celebración de esta boda.
Si para algo ha servido esta boda es para demostrar a los señores de a pie, que la clase y la distinción no la aportan ni los apellidos ni la fama de los invitados. Por el contrario, el verdadero señorío está en esos desconocidos caballeros que no necesitan vender boda alguna ni patrocinar marca alguna como para que les sobre caché para correr con la totalidad de los gastos del enlace de su hija.
PD Ninguna de las fotos de este artículo pertenecen al enlace celebrado entre la señora Carla Goyanes y el señor Jorge Benguria al estar todas ellas vendidas en exclusiva a la revista HOLA
Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com

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